Una vigilancia y un control adecuados de las enfermedades animales exigen una investigación sólida y de alta calidad. No solo por la salud de los animales, sino también por la salud pública internacional. Las zoonosis son un problema grave. Uno de los institutos de investigación más importantes dedicados a la salud animal es el Centre de Recerca en Sanitat Animal, o el CReSA, en Barcelona. Hemos hablado con Joaquim Segalés, director de este prestigioso instituto de investigación desde 2012.

Joaquim Segalés, licenciado y doctor en Medicina Veterinaria, es catedrático de la Facultad de Veterinaria Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), además de director del CReSA. Ha adquirido fama internacional por su investigación sobre las enfermedades porcinas víricas, como las infecciones por circovirus porcino tipo 2 (PCV2), una de las muchas que se investigan en el CReSA.
«El CReSA se centra en la salud animal. Llevamos a cabo investigaciones sobre la prevención y la propagación de enfermedades, mecanismos patógenos, respuestas inmunológicas y efectividad tanto de las vacunas existentes como de aquellas en desarrollo. Nuestro instituto también realiza actividades que ayudan a proteger la salud pública, como puede ser la investigación de infecciones zoonóticas».

El CReSA

La mayoría de las actividades del CReSA están relacionadas con la vigilancia y el control de enfermedades. «Tenemos claro que, en términos de vigilancia, el desarrollo de métodos diagnósticos para realizar un seguimiento de patógenos y anticuerpos es muy importante. Además, gran parte de la investigación que realizamos está orientada al desarrollo de prototipos de vacunas». Joaquim Segalés opina que esto encaja perfectamente con la filosofía del CReSA. «El CReSA no se fundó para curar enfermedades, sino para prevenirlas. O dicho de otro modo, nuestro principal objetivo no es trabajar con las enfermedades, lo que queremos es trabajar con la salud».
Y no hay duda de que este instituto catalán de investigación tiene mucho éxito en eso. Los investigadores del CReSA han desarrollado técnicas de alta calidad para diagnosticar la peste porcina clásica y el PCV2 y desempeñan un papel importante en la investigación para prevenir la peste porcina africana.
«La peste porcina africana la causa un virus muy contagioso y complejo para el que aún no se ha encontrado vacuna. Nosotros estamos intentando desarrollarla y de momento los resultados son prometedores».

Amenazas impredecibles

Joaquim Segalés afirmó que, en la actualidad, la peste porcina africana es una de las mayores amenazas para el ganado porcino de Europa Occidental. De hecho ya se han confirmado casos de esta enfermedad en Polonia y en la frontera con Bielorrusia. «La peste porcina africana es una enfermedad muy impredecible que supone un riesgo enorme para la industria porcina: nunca se sabe cómo se va a manifestar. Aunque esto es algo inherente a todas las enfermedades. Pensemos, por ejemplo, en el virus de la diarrea epidémica porcina (DEP). La primera vez que apareció la DEP en 2013, nadie esperaba que fuera a convertirse en un problema tan grave. La enfermedad es un problema en Asia, América y ahora también lo es en Europa. Y con toda seguridad será un problema más graves si las cadenas «no indel» americanas aparecen en Europa. En EE. UU. no es rara una morbilidad alta con una mortalidad de más del 50 % en lechones». Junto con la DEP, Segalés destacó el aumento del número de brotes de gripe aviar, especialmente hace poco en el sur de Francia. Esta enfermedad supone una grave amenaza para las aves de corral y la salud pública. «El virus sigue recombinándose. Recientemente se declaró un brote en el sur de Francia cuya causa se descubrió como el nuevo y muy patógeno H5N1 eurasiático. Estos tipos de brotes se van a declarar cada vez con más frecuencia. A pesar de que hay vacunas que protegen contra la mayoría de cadenas conocidas, las continuas recombinaciones del virus salvaje hacen que esta protección no sea total. Es necesaria una investigación más profunda con carácter urgente. Y esto es importante no solo para la salud de los animales, sino también para la humana».

Zoonoses

«La amenaza de las infecciones zoonóticas siempre está presente», añadió Joaquim Segalés. «La campilobacteriosis en las aves de corral, por ejemplo. Las aves de corral no enferman con esta bacteria, pero es la principal causa del envenenamiento de alimentos en humanos. El Campylobacter es un género de bacteria responsable cada año de más casos de enfermedades que la salmonela, que también es motivo de preocupación. Si nos ceñimos a Europa, aunque las salmonelas están por todas partes, se han desarrollado unos programas de vigilancia adecuados que nos permiten controlar la enfermedad en cierta medida. Y decimos «en cierta medida» porque estamos muy lejos de controlarlas en su totalidad. Es importante seguir sometiendo a aves y cerdos a pruebas de salmonelosis». Joaquim Segalés insistió en que la importancia de la investigación de las zoonosis sigue aumentando debido en gran medida a su creciente «globalización». «Junto con las salmonelas, la gripe aviar se da en todo el mundo y podría convertirse en pandemia. Otra zoonosis viral que se da con frecuencia es la fiebre del Valle del Rift, que aunque infecta principalmente a animales, se sabe que también ha afectado a humanos. Y finalmente el MERS-CoV (síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio) que se manifestó en 2012 y que provocó una infección de las vías respiratorias a personas en contacto con dromedarios». Según Joaquim Segalés, controlar las zoonosis está empezando a ser extremadamente difícil por la amplia variedad de rutas de infección y de manifestaciones. Una de las mayores preocupaciones es que las zoonosis se propaguen de forma global como consecuencia del movimiento por todo el mundo de animales y personas. «Una zoonosis puede propagarse de un continente a otro en aviones o mediante el uso de aerosoles. Las aduanas no frenan a las bacterias y los virus. Solo hay que pensar en el virus del Ébola en África. Además, el calentamiento global y el cambio climático asociado son una causa importante del aumento del número de infecciones zoonóticas transmitidas por vectores. Un claro ejemplo es el virus del chikunguña, que se transmite de mosquitos a humanos y que se manifiesta en todo el mundo, incluida Europa».

Asumir la responsabilidad

Dada la creciente amenaza que suponen las zoonosis para la salud pública, el desarrollo de vacunas fiables se ha convertido en algo imprescindible. Y Segalés se lo plantea como un desafío. «¿Quién desarrollará estas vacunas? ¿Empresas farmacéuticas cuyo negocio principal son las vacunas? A las farmacéuticas solo les interesa desarrollar vacunas si prevén que habrá un gran mercado para ellas. Así que, si no van a obtener cuantiosos beneficios por una vacuna en particular, no van a invertir en su desarrollo. Después de todo, lo que buscan es rentabilidad, lo cual también es lógico. Y si una farmacéutica decide desarrollar una vacuna, los países en vías desarrollo no tienen dinero para compararla. La OMS y la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) están al tanto de este problema. Siempre hablamos de un mundo y de salud para todos: el concepto de una salud. Pero para ser sinceros, estamos muy lejos de ese objetivo. Las posibilidades financieras globales para investigar enfermedades y vacunas son limitadas. Se están haciendo recortes en todos los ámbitos y los gobiernos no están reservando fondos para resolver problemas de salud pública, complejos y a menudo acuciantes. Al mismo tiempo, esos gobiernos invierten sumas enormes, por ejemplo, en infraestructuras inútiles. Es algo increíble. También lo vemos en España. El gobierno ha pagado la construcción de varios aeropuertos que ni siquiera se han utilizado. ¿Cómo es esto posible? Sin embargo, el dinero que se destina a la investigación es bastante limitado. Y eso que la gente sabe que la investigación de enfermedades y su control pueden proporcionar un futuro mejor y más sano tanto a personas como a animales. Por eso, repito la llamada que han hecho la OMS y la OIE a todos los gobiernos internacionales: asuman su responsabilidad e inviertan en un mundo, una salud».

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