Barend van Dam, M. C., director de BioChek

Uno de los ejemplos más importantes de serendipia es, sin duda alguna, el descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming en septiembre de 1928, descubrimiento que le valió el Premio Nobel de Medicina años más tarde, junto a Ernst Chain y Howard Florey. Los efectos de la penicilina no tenían precedentes: en menos de 30 años, la esperanza de vida aumentó ocho años. Además, los animales a los que se les daba una pequeña dosis de antibióticos en el pienso vivían más sanos, durante más tiempo y crecían más rápido, la mejor solución para la creciente demanda de carne, leche y huevos de una población mundial cada vez más numerosa.

El descubrimiento de Fleming ha demostrado tener un valor incalculable, pero su historia es una historia de éxito a la que su propio éxito parece estar hundiendo ahora. El peligro del que ya advirtió Fleming en 1945 empezó a hacerse patente a gran escala a principios de la década de los 90: un aterrador aumento de la resistencia a los antibióticos. Esto es algo que tiene terribles consecuencias para la medicina humana y la veterinaria. Se trata de un problema global, ya que las bacterias resistentes a los antibióticos atraviesan fronteras y continúan propagándose de persona a persona, de animal a animal, de animal a persona, a través de la comida y del medioambiente.

Combatir la resistencia a los antibióticos es uno de los desafíos más importantes de la atención médica y de la cría de ganado. A pesar de la gravedad de la situación, pasaron varios años hasta que se tomaron las primeras medidas para reducir el uso de antibióticos. En 2006, la Unión Europea fue la primera en prohibir el uso de antibióticos en los piensos para animales. 46 de los 195 países del mundo firmaron esta resolución en 2015. Recientemente, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha anunciado una serie de medidas de reducción estrictas que entrarán en vigor a mediados de 2017 allí, en Estados Unidos. La gente está empezando a prestarle atención a este problema.

El pasado febrero, Países Bajos organizó por primera vez en la historia de la UE una conferencia en Ámsterdam a la que asistieron funcionarios de los ministerios de Salud y de Agricultura para hablar de la amenaza de la resistencia a los antibióticos, y fue todo un éxito. En ella se acordó que los países europeos abordarían juntos la problemática de la resistencia a los antibióticos en los campos de la atención médica y de la cría de ganado. En Ámsterdam, durante la presidencia neerlandesa de la UE, la ministra Edith Schippers (Salud, Bienestar y Deporte) y su colega Martijn van Dam (ministro de Agricultura) pidieron una mejora urgente del diagnóstico y de la prevención de infecciones. Esto implica una supervisión más preventiva que permita administrar los antibióticos de la forma más efectiva y moderada posible. Y tenían toda la razón, porque solo vacunar y seguir una serie de pasos para evitar la (re)infección en los establos no es suficiente para reducir el uso de antibióticos. Después de todo, ¿cómo podemos saber si una vacunación ha sido efectiva? ¿Es posible que los animales enfermen sin que lo sepamos? ¿Y no podrían los infectarse animales durante el transporte aunque la bioseguridad interna y externa sea óptima? A veces las bacterias y los virus «aparecen repentinamente», como ocurre con los micoplasmas y el virus del síndrome reproductivo y respiratorio porcino (SRRP).

Los participantes en la conferencia de la UE en Ámsterdam escucharon los argumentos que presentaron Schippers y Van Dam y se acordó que un buen diagnóstico (preventivo) debe ser una de las claves para lograr una reducción del uso de antibióticos a partir de ahora. Dicho de otro modo, una vigilancia adecuada y rápida de la salud animal. Y esta ha sido la opción elegida por BioChek desde su fundación en 1997. Colaboramos con ustedes, veterinarios, laboratorios, explotaciones porcinas y avícolas, para aumentar el nivel de la salud animal en todo el mundo. Si por mi fuera, el nivel sería tan alto que el descubrimiento serendípico de Fleming mientras cultivaba estafilococos seguiría aplicándose con éxito durante muchos años.

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